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Jueves, 19 de Enero de 2017

Opinión: Descanso Dominical? Y el Consumidor?

Por Joaquín Galarreta.


En la Provincia de Santa Fe en Diciembre de 2014 se promulgó una Ley (13.441) que dicta que los establecimientos comerciales de grandes superficies deben permanecer cerrados los días Domingo. En ese momento, esta ley generó múltiples debates, protestas y expresiones a favor.


En estos días se reavivó el tema, ya que la Ciudad de Rosario adhirió a esta Ley, adecuándola a la Ley de Grandes Superficies Comerciales “mayores a 1200 metros cuadrados”. Pero no sólo alcanza a Supermercados e Hipermercados con tiendas de más de 1200 metros cuadrados, sino también a las tiendas de proximidad de las cadenas, ya que suman más de 1200 metros cuadrados entre las tiendas que se encuentran dentro del municipio.


Coto y Carrefour ya habían presentado una medida cautelar para poder abrir sus puertas, y lo mismo hizo Jumbo la última semana, y la Justicia Civil y Comercial de Rosario decidieron que hasta no haya una medida definitiva, las cadenas podrían permanecer con sus puertas abiertas en Domingo.


Básicamente existen 2 grupos con intereses opuestos: primero las grandes cadenas que se ven perjudicadas por la medida y trabajadores de éstas; y en segundo lugar las asociaciones de pequeños comerciantes que se ven favorecidos por menos competencia durante esos días o por tener más tiempo libre.

Por un lado, el primer grupo argumenta que el Domingo significa aproximadamente el 30% de su venta (y que la mayoría no se recuperaría en los otros días), que no tiene la capacidad de realocar a los trabajadores que del Domingo en otros días de la semana, productores de artículos comercializados en estos formatos y por último los proveedores de servicios y comercios adyacentes a las grandes superficies (seguridad privada, puestos de comida, tintorerías, pet shops, kioskos y otros comercios que viven del tráfico que generan las grandes tiendas). Adicionalmente, diferentes fuentes alertan acerca de que esta medida favorecerá a comercios ilegales, no registrados, con mano de obra precarizada, es decir: favorece la clandestinidad e ilegalidad del comercio. Por último, el principal argumento de las cadenas es que la medida es anticonstitucional y discriminativa.


El segundo grupo, liderado por la Asociación de Empleados de Comercio argumenta que esta medida reactivará el pequeño comercio. Desde la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) argumentan en su campanña de apoyo a la medida, que esto beneficiará a las familias, a humanizar más el comercio, al descanso y otros beneficios sociales. También, la CAME destaca el apoyo papal a la iniciativa, mencionando explícitamente una carta del Papa Francisco en acuerdo con el proyecto en 2013.


Mi intención no es analizar la legalidad o constitucionalidad de la medida. Tampoco opinar sobre la moralidad o no de la misma. Mi reflexión está basada en la simple idea de: ¿alguien pensó en lo que quiere el consumidor que al final del día es el que paga por los productos y servicios? ¿alguien le preguntó?


Estamos viviendo una época transformacional donde el shopper se ha vuelto cada vez más exigente y tiene más claro qué es lo que espera de sus lugares de compra. Las grandes cadenas y retailers en el mundo (y en Argentina también) dedican muchos recursos (tiempo, dinero, consultoría, investigación, pruebas, etc.) a detectar nuevas formas de satisfacer y deleitar a sus shoppers, ganando asísu preferencia.


El caso más resonante es la apertura de Amazon Go en Seattle donde lo que se prioriza es la comodidad del acto de compra, la facilidad, simpleza y el confort del shopper.


En el caso de Argentina, en lugar de ampliar libertades y aumentar las opciones para el shopper para decidir cuándo, dónde y cómo hacer sus compras, muestra un intervencionismo que (como siempre) lo hace en el sentido opuesto: limitando y tratando de decidir por cada individuo.


No estamos hablando de algo tan sofisticado como Amazon Go y las preferencias de un shopper acomodado que lo único que le interesa es su comodidad. Estamos hablando también de personas que pueden tener un presupuesto para sus compras hogareñas limitado y que realiza compras pequeñas, diarias y de un ticket bajo. Este shopper, como muestra Kantar Worldpanel en Argentina aumentó en los últimos años los formatos visitados buscando mejores precios, consume un porcentaje muy elevado en ofertas y promociones que sólo ofrecen las grandes superficies, a veces financia sus compras con tarjeta de crédito que la mayoría de los pequeños comercios no acepta.


2 argumentos de las asociaciones de comercios que defienden la iniciativa son al menos “cuestionables”. Uno dice que lo que no se venda en Domingo, se vendera´ los otros días, es decir no se pierde venta. No existen datos que confirmen eso, y sí existen datos que implican lo contrario. Las personas que van al hipermercado, en su mayoría realizan compras que corresponden a una Misión de Compra de Despensa, es decir compras grandes de abastecimiento o de Reposición. Ese tipo de compra demanda una planificación, un tiempo en tienda, una movilidad, que no son posibles replicar en otro momento de la semana.

 

El segundo argumento tiene que ver con que el shopper debe adaptarse y cambiar sus hábitos de compra. Hasta ahí no hay nada raro ni malo. De hecho, como dijimos antes, el shopper está permanentemente evolucionando y cambiando sus hábitos. El problema es que los cambios del shopper se dan (o se deberían dar) por cambios en sus gustos, estilos de vida, acceso a tecnología, disponibilidad de tiempo y presupuesto. No por obligación de un estado interviniendo. La frase que mejor describe el pensamiento de AEC es de su Secretario de Asuntos Gremiales: “la costumbre de hacer las compras en Domingo implica someter a un trabajador de comercio a que esté al servicio nuestro, cuando el comercio no es un servicio público”. No more comments.

 

Toda esta situación me trajo a la mente Uber y su llegada a Argentina. Una de las empresas más innovadoras y de mayor crecimiento en el planeta y una de las que genera mayor aceptación y satisfacción en los consumidores quiere entrar a Argentina, y el gobierno la expulsa diciendo: “los taxis son patrimonio cultural de la ciudad, tenemos que cuidarlos”. ¿Y el consumidor?

 

Esto recién comienza. Las grandes cadenas vs asociaciones de pequeños comercios. Legalidad vs moralidad. Sólo poner al consumidor y al shopper en el centro de la escena lleva a crecimiento, innovación y bienestar general.


Fuente: AMERICA RETAIL


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